
Me acusan de loca, me tildan de ignorante, desinteresada, ausente, desalmada. Todo el mundo se la pasa mirando desde afuera, ven mi deterioro, me obligan a mentirles, a odiarlos, evitarlos, cambiarlos y engañarlos. Pero, no les importa, siguen mirando desde afuera no me conocen interiormente, se quedan con la imagen de la hueca que no sabe qué hacer, de la estúpida que nada le importa, de la enferma que va a desaparecer. Nunca mostré interés por lo que la gente pudiera decir de mi, la mayoría de la gente cree que no me importa pero es solo una máscara la verdad es que siempre me duele lo que la gente pueda opinar de mi, quizás sea por el odio eterno que tengo hacia mí, o por el miedo a no gústale a las demás personas. Pero, la verdad es que siempre lo sobrelleve, sobreviví de las críticas de los demás. Hoy estoy cansada, angustiada, perdida, desintegrada, recorro el mismo camino una y otra vez. Me choco con el mismo muro y siempre vuelvo a caer. Caer. Caer. Estoy realmente harta de caer.