
La estúpida pregunta de los psicólogos siempre ha sido qué fue aquello tan horrible que hice, que me hizo odiarme de esta forma. Que qué fue aquello tan despreciable que hice, aquello que me volvió repugnante hasta a mis propios ojos. Ellos han estudiado y yo soy la loca, ¿no? entonces que me contesten ellos a mí.